¡Ay, Dana!


Hoy he ido a comprar (como cada día) y cuando he llegado a casa me he encuentrado a la Dana en el recibidor. Estaba rara y me miraba rara… se ha puesto a andar y entonces me he dado cuenta. La mano derecha era cuatro veces más grande de lo normal!!
Corriendo hemos ido al veterinario: la dana; el transportin (¿por qué se llamará asi?); Martí; el cochecito y yo. A la muy tonta le ha picado una abeja. Con un poco de suerte habrá aprendido la lección.

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