La siesta


Hoy he hecho la siesta (para mi desgracia) y me ha pasado como siempre (como todas las pocas veces que la hago desde que Martí ha nacido): Martí se ha despertado antes que yo. Este hecho (tan fastidioso) me ha permitido recordar lo que estaba soñando. Algo que podria contar con los dedos de una mano ya que no suelo recordar lo que sueño. Estaba en medio de un sueño absurdo y a la vez lleno de sentido (¿puede ser?)
Alguién, un señor mayor, me escondia a mí y a Martí que por cosas de los sueños volvia a ser un bebé de meses (¿será que reflora mi instinto maternal?). Estaba con Martí en mis brazos en una habitación de hotel. Acababa de llegar de no sé donde y no sé que estaba esperando (en el sueño estaba claro). Sé que me aburria y que tenia la necesidad imperiosa de comunicarme con alguien. (A falta de Internet) decidia enviar un fax (¿¿???¿¿) donde escribia que queria conocer a alguién (tipo Match.com… sí). Al cabo de unos minutos (más bien segundos) recibia una llamada. Una chica con voz muy sensual me decía que también le apetecía conocerme (¿seré una lesbiana frustrada?) y yo le explicaba (con un tono atónito) que no buscaba más que un amigo/a para charlar sobre mis problemas. Su voz pareció hacer un ademán de melancolía y me dijo que estaba dispuesta a escuchar. Ella también tenia un montón de problemas y a nadie que la escuchara. Empezamos a hablar, le cuento mis problemas (para no herir sensibilidades no escribiré lo que contaba ya que es real y tiene que ver un 100% con el padre de Martí). Es largo… muy largo… le hago un breve resumen y quiero contarserlo tan rápido (son dos años de problemas en medio minuto) que me enredo constantemente en mis propias palabras. Me dice de quedar… Ok, pero que conste que no soy lesbiana. Me dice que me quede tranquila, eso le ha quedado claro.
Entonces reparó que no me ha dicho su nombre ni yo le he dado el mio. Se rie. Claro en el messenger sale en la parte de arriba (por lo menos el nick). Creo que las dos somos más aficionadas a chatear que a hablar por telefono. En este momento del sueño (y anteriormente también) creo que la veo. Me imagino que es una chica morena con el pelo largo y negro (¿teñida?). Lleva dos coletas superlargas y me da la impresión de que no tiene más de 20 años. La veo en su habitación colgando el teléfono y levantándose para ponerse algo de ropa y salir a la calle. Lleva puestos unos pantalones a rayas negras y blancas, horizontales y muy anchas. Tengo totalmente la sensación que todavia vive con sus padres. No recuerdo si me dice su nombre.
Yo por mi parte sigo en la habitación del hotel. Pero el viejo que me ha dejado allí esta conmigo. Esta él y un chico joven… bueno varias personas. De repente la habitación es como la de una casa (como la habitación principal de una casa) y yo estoy al lado de las duchas (y sigo sentada en la cama¿?). Pero no me parecen extraños, es más hasta los siento como de mi familia. Hablo con uno de los chicos jovenes (casi diria que en el sueño representa a un hermano o a un primo). Se acaba de duchar… yo tambien (¿?) pero yo estoy vestida y el lleva una toalla (no, no se vuelve pornografico el sueño).
El suelo esta enmoquetado (creo que es beig) pero a pesar de ello hay tres toallas extendidas en él haciendo como de caminito desde la ducha (o duchas) hasta la cama. Yo estoy sentada en la cama (aunque ahora estoy sentada en el extremo y no a un lado) con Martí en brazos y este chico (el que era como un hermano) me esta diciendo algo relacionado con él (con Martí). Algo así de como esta de dormidito. Y yo le contesto que ojalá hubiera dormido asi desde muy pequeño. Pensaba para mi… la de nervios que me hubiera ahorrado.

Y me despierto… bueno me despiertan.

Reflexiones que me han quedado claras:

  • Me siento sola
  • Me siento muy sola
  • Mis amigas dejan mucho que desear
  • La chica de 20 años que ahora me parece super volátil me hubiera ayudado tanto como salir a la terraza y contarle mis problemas al viento
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