Crónica de una cabalgata


Ayer por la tarde Martí y yo bajamos hacía el centro de Mataró para poder la Cabalgata de Reyes. La primera idea era quedarnos cerca de la plaza Santa Anna para ver llegar a las Reyes, que teóricamente estarían allí apróximadamente a las 6:30 h. Llegamos al lugar pero todavía había muy poco ambiente así que, preveyendo que éso se iba a llenar, fuí haciendo el camino en la dirección por donde ellos llegarian (mapa de la cabalgata). Martí y yo nos instalamos en el Camí Ral (justo en la esquina por donde ellos doblarían) y esperamos. Esperamos. Esperamos. Casi las 19 h. y sólo se veian policías cortando la calle y coches que hacían caso omiso (aprovechando que en la esquina hay una gasolinera pasaban por allí). Martí nervioso, yo nerviosa. Yo apunto de perder los nervios… Al final los perdí. Nos fuimos. Total… Martí no se iba a enterar de nada y no teniamos porque estar peleandonos de esa manera. Digo peleandonos porque Martí tiene la fea costumbre (y más para un niño que tiene un años y poco) de soltarse de la mano constantemente y querer ir siempre a su aire (y yo pensaba que eso sólo sucedia en la adolescencia). Estar sentado en un cochecito parado tampoco es su idea de felicidad. Habíamos bajado andando, así que sólo podiamos volver en autobús o andando a casa. Tal como estaba Martí, era parar en un semáforo y empezar a llorar porque queria bajarse del cochecito, sólo podía ir andando a casa. Fui por la Ronda Alfons XII hacia la plaza Granollers (mapa de Mataró). Por la Ronda tenían que bajar los Reyes, pero por la calle seguían circulando los coches, eso quería decir que todavía faltaba un buen rato. En la esquina donde la Ronda Alfons XII se convierte en la Ronda Prim había una multitud de gente y parecía que se veian luces a lo lejos. Igualmente yo decidí que me iba a casa. Seguí subiendo a contracorriente, ya que la gente iba bajando. Casi llegando a la Plaza Granollers dí media vuelta ¿teniamos que perdernos la cabalgata por culpa de un niño impaciente? Retrocedí hacia el cruce de la Ronda Alfons XII con Miquel Biada y nos quedamos allí. Fui dando vueltas (de 360º) hasta que por fin llegaron las carrozas. Como ya imaginaba Martí ni se inmuto al oir la música y ver las luces. A los pocos minutos de que hubiera empezado, por arte de magia (o por cansancio) se quedó tranquilo y yo pude dedicarme a sacar fotos y a recoger algunos caramelos que caian cerca de donde estabamos. Calculo que la cabalgata duró unos 10 minutos (más o menos) y sólo llegué a ver a Baltasar (el Rey negro). De los otros dos sólo puedo decir que uno no estaba en su carroza y que el otro iba tapado por los pajes… Sí… aunque sospecho que era porque tampoco estaba en su carroza. Es un poco raro ¿verdad? Cuando llegué a casa ví el resumen de la Cabalgata en la Televisión de Mataró y parece ser que cuando llegaron al Ayuntamiento sí que estaban los tres. Bueno, el año que viene espero ir más tranquila y fijarme mejor. Aquí he colgado las fotos que hice ayer.

2 Responses to “Crónica de una cabalgata”

  1. Joana Says:

    Hola guapetona¡
    Se estropearon dos carrozas, justo antes de la Pl. Granollers, solo consiguieron arreglar una de las dos. Aparte de eso, uno de los Reyes Magos, Gaspar, se puso enfermo y en dos ocasiones fué atendido por un médico. Asi que puede que uno de los momentos fuera ese, ni que el anterior fué en Alfons X, delante de Milar. Lo se porqué es mi hermano.
    noticia
    Espero que hayas pasado un dia feliz con Martí.

  2. Miskah Says:

    Vaya, gracias por la información, no lo sabía. Si no he entendido mal tu hermano hacia de Gaspar ¿no? Bueno espero que ya este mejor.

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