Rascador


Rascador

Hoy he saldado una deuda que tenía con mis gatas. Les he comprado un rascador gigante.
Hace unos tres años quise hacerles un regalo por Navidad, algo especial. Fuí a Mister Guau y estuve mirando. Descarte juguetes varios, collares, comederos, etc. Al final me decidí por un rascador gigante de más o menos 1,50 m de altura. La verdad es que ví los que tenian expuesto y directamente me decidí por el más grande. Me gaste 80 €. He de decir que en esa época me lo podía permitir de sobra. Digamos que lo compré porque para mi ese regalo era un especie de disculpa. Digamos que ellas eran las reinas de la casa hasta que llegó Ronnie. Fueron destronadas sin miramientos por él y, bueno, yo me dejé influir por la acaparadora presencia de éste. Ese rascador era siempre su tabla de salvación cuando mi queridísimo Ronnie queria jugar con ellas. Dado el tamaño de mi perrito, es obvio, que cada embestida que hacia contra ese armatoste lo fuera desmoronando poco a poco. Después del traslado desde Barcelona el equilibrio de ese rascador era algo fuera de lo normal, así que pocos meses después de nacer Martí me decidí a tirarlo. Desde entonces mis gatas no han tenido más rascador que mi pobre sofá.
Alguna vez creo haber mencionado mi nueva adicción a las ofertas semanales del Lidl, esta semana estan dedicadas a los animales domésticos. Como gran oferta tienen tres tipos distintos de rascadores gigantes, uno de ellos es exactamente el mismo que tres años atrás ya les había comprado, por un precio de 39,90€ cada uno. He estado a punto de no comprarlo. Ayer Javi me decia que siempre me gasto el dinero en tonterías (prometo que esta va a ser la última tonteria que compre) y que por eso no llego a final de mes. Bueno, puede ser, pero es que hoy he cobrado las horas que estuve trabajando en diciembre para mi padre y me ha sorprendido el hecho que me las ha pagado mejor de lo que pensaba. Así que por 40€ no dejaré a mis gatas sin lo que más les gusta.
Por cierto, a mis queridísimas gatitas les ha faltado tiempo para estrenarlo. Todavía no había colocado el último tornillo que ya estaban chafardeando su nuevo juguete. Les ha encantado y os puedo asegurar que la Dana me esta dando las gracias a su manera, ya que se ha pasado toda la mañana junto a mi y eso no es para nada normal.

One Response to “Rascador”

  1. Isa Says:

    Que chuli, mi gato no le hubiera hecho ni caso. Él seguía en su empeño de atravesar la madera del sofá (tela ya no le quedaba, por lo que siempre estaba con funda), hasta que le quité las uñas.

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