Este martes empecé a pintar toda la marqusina exterior de la terraza. Los antiguos dueños del piso la pusieron. Pusieron lo que es la marquesina (no se si tendrá otro nombre), el suelo de madera y un toldo eléctrico que va enganchado a las vigas de madera.
Supuestamente se trata de madera de Teca a la que cada 6 meses aproximadamente hay que ponerle un aceite especial que la protege del sol y de la lluvia. Cuando yo entré a vivir hacia más de un año que nadie trataba esa madera. Nació Martà y con él la imposibilidad de que yo pudiera hacer nada por la madera.

A principios de abril de 2004 empecé a sacar todas las maderas del suelo, a limpiarlas y limpiar el suelo que habia quedado totalmente negro y lleno de insectos. Después decidà comprar una lijadora y empecé a lijar toda la madera que a estas alturas ya estaba de color negro.
Puse aceite de teca a medida que iba lijando y la madera no recobrava su color habitual. Se quedaba blanca, por llamarlo de alguna forma. Sin color.

Después llegó el invierno… y pocas ganas por mi parte de seguir lijando
Ahora el buen tiempo ha vuelto y me han entrado las prisas porque no quiero un año más desaprovechar la terraza de esta manera. Quiero poner una mesa fuera y comer a gusto mirando el mar. La mesa ya la tengo, el mar y las vistas también y sólo me faltaba decidirme a pintar las maderas de una vez. Este martes me puse (nos pusimos) y ya hemos hecho un cuarto del camino. Para la próxima semana acabamos con la marquesina y nos ponemos con las maderas que van en el suelo… Al siguiente martes acabamos con lo que quede por pintar y ya empezamos a plantar enredaderas para las celosias. Será genial poder comer en la terraza y después echarse una siestecita a la sombra (o al sol, se puede elegir sin problemas) en la hamaca… ¿o no?