El Crónica… de Mataró


La Gegantada

Nuestro intrépido y dicharachero reportero Martí(n) A. no dudó ni un minuto en embutirse en su traje de domingo y dirigirse raudo y veloz hacía las fiestas de esta magnifica villa ubicada en la comarca del Maresme. Aquí esta el relato de lo que vivió y que sigue viviendo porque tenemos en nuestro poder una documentación que ya ha sido verficada por nuestros péritos expertos que demuestra que las fiestas de este municipio costero todavía duraran hasta el próximo 29 de julio:

“El mismo día 23 empezaron con la locura. Extrañamente mi madre me arrastró (porque según ella llegabamos tarde) hasta la calle principal de mi ciudad natal, Mataró. En unos minutos empecé a escuchar unos ruidos extraños y una musiquilla que me resultaba algo familiar. De repente una especie de gigante en el horizonte. Mi madre se emocionó y me cogió en brazos… y hasta diria que se puso a bailar (????). Al acercanos más me dí cuenta que mi madre no era la única que había entrado en estado de trance. Muchos más padres y madres con sus pequeños retoños en brazos o subidos a sus hombros también parecian estar sumidos en esa locura colectiva. Nos paramos al lado del primer gigante… un bebé con su chupete que por arte de magia había crecido varios metros más de lo normal. Empezamos a andar, me rodeaban pies y me agarré fuerte a la mano de mi madre, dejandome guiar. Andamos unos pocos metros más y de repente la cara de una niña se me puso delante. Me entregó un papel con un símbolo (¿estaría siendo aceptado en este extraño ritual?) y mi madre me lo engancho en la camiseta. No sé que ponía, aún no he aprendido a leer (a escribir sí… eh!!!!). Andamos un poco más hasta que una marabunta humana nos impidió avanzar. Más gigantes por doquier. Sonaron los timbales y los gigantes se turnaron para bailar mientras la multitud aplaudía ¿En esto consiste el misterioso mundo de los mayores? ¿Conseguiré ser aceptado en este mundo sólo cuando entienda esta especie de rito ancestral que desemboca en la locura de los adultos? Durante los largos minutos que duraron los bailes mi madre me tuvo varias veces en brazos pasandome de un lado a otro de su cuerpo como si de pesado fardo se tratará, al tiempo que con la mano izquierda sostenía la cámara de fotos (para variar).

Els Gegants

Después, según dijo el locutor, nos encaminamos hacía el ayuntamiento para localizar a los anfitriones, una familia que más tarde me enteré se llamaba Robafaves. Siguieron con la música durante todo el trayecto y fue entonces cuando pude estar más cerca de estos gigantes. Me parecieron amenazadores y no podía entender como los mayores estaba tan alegres en su compañia. Llegamos al ayuntamiento (mi madre volvió a sacar la cámara) y ví a nuevos personajes. Eran enanos, al menos comparados con los adultos, pero sus cabezas estaban enormemente descompensadas con el resto de sus cuerpos. Había decenas de ellos y se empeñaban en dar la mano a los niños que pasaban a su alrededor. Yo me negué en rotundo y gracias a Dios mi madre no me obligo a tocarlos. Sabe Dios si su problema puede ser contagioso!!!! Esperamos entre la multitud a que la Familia Robafaves se pusiera en marcha y los seguimos hasta el final de la calle en la plaza Santa Anna.

La familia Robafaves

Allí los gigantes volvieron a bailar, pero yo ya tenía suficiente “novedad” por un día y usé mis métodos más sutiles para convencer a mi madre de volver a casa. Volvimos en una especíe de coche gigante (¿será que me he encogido?) lleno de gente.”

“Domingo 24. Todo transcurría con normalidad y ya casi había conseguido olvidar la locura del día anterior hasta que, a eso de las 18 h., a mi madre le entran las prisas (Ay, Dios!!!!). Nos vestimos y nos montamos en el cochecito (al menos no me tocará andar). Vamos dirección al parque (quizás ha sido una falsa alarma). Cuando llegamos veo un montón de gente toda apelotonada y algo en el centro que no consigo ver. A medida que nos acercamos me voy encontrando multitud de seres peludos que ya he visto en algunas otras ocasiones. Se llaman perros. Van con sus amos y parecen contentos, los miro pero no los toco. Mi madre me pregunta si me gustan los perros. Parece ser que hemos ido a ver un concurso de Agility (perros con sus amos que se dedican a saltar y correr, más o menos). Después de varias vueltas mi madre consigue un sitio con la suficiente visibilidad. Por fin algo interesante, es tan divertido verlos saltar y casi estan al lado. Esto sí que me hace reir!!!! Pero mi madre se cansa y nos vamos. Nos vamos al parque a subirnos a los columpios y al tobogán… Bien!!!!”

Can Marchal

“Lunes 25 por la tarde. No!!! Otra vez no!!!! Estamos esperando el autobus y mi madre ya esta nerviosa porque no viene. Nos vamos a otra parada y tampoco llega. Decide andar, y sin cochecito!!! No me encuentro muy bien, quiero que me lleven (creo que ella también quiere que la lleven). Andamos, andamos, andamos… Al final llegamos a nuestro destino: “Can Marchal”. Veo muchos niños y muchos padres y una voz de hombre en los altavoces que se despide (¿Habremos llegado tarde? Parece que sí). Un último número antes de empezar a “desfilar” hacía el ayuntamiento. Sueltan una especie de tiras de colores y unos globos gigantes… y las tiras nos alcanzan de lleno!!! Y al cabo de unos minutos también los globos nos pasan cerca, pero no lo suficiente :(. Otra vez me veo andando entre la multitud, siguiendo una música y a un par de personas muy altas. Creo que les ha pasado algo en las piernas porque el resto de su cuerpo es normal. Llegamos y yo sigo sin encontrarme muy bien… quiero mimos!!!! Después de que mi madre se canse de bailar y de intentar animarme nos ponemos a andar (puñetas!!!). Oigo petardos… petardos!!!!! Por fin algo que me gusta. En una de las calles hay humo y… fuego? Mi madre no duda y se dirige al encuentro de… un dragon????

El Drac

Esperamos que pase por delante nuestro y nos refugiamos en una tienda, luego lo seguimos y, sólo al cabo de unos metros, nos damos cuenta que nos siguen unos toros. Unos toros que sacan fuego por sus cuernos… uno de ellos nos estuvo a punto de embestir y hasta mi madre se asusto.

La Momerota

En el ayuntamiento nos esperaba de nuevo la Familia Robafaves y mientras yo intentaba reposar porque, como ya he dicho, no me encontraba bien, mi madre escuchaba como el alcalde daba por iniciadas las fiestas de Mataró (y yo que creía que habian empezado el pasado día 23???). Ni tan siquiera las tracas que se escucharon después del discurso me hicieron inmutar así que mi madre decidió que era hora de volver a casa, y yo encantado. Al llegar a casa tenía fiebre.”

L'Ajuntament

“Martes 26. Hoy no hemos salido, sólo a comprar… sigo pocho y vuelvo a tener fiebre ¿Se habrán acabado las fiestas para mí? Estoy agotado.”

Desde Mataró os ha informado Martí A. para Miskah.com. Seguiremos informando. Gracias!!!!

2 Responses to “El Crónica… de Mataró”

  1. Mandarina Says:

    Vaya, mejor explicado imposible!.
    Espero, querido Martí, que hoy estés mucho mejor, no te puedes perder la Cercavila i els Focs, de lo mejorcito, espero que estes recuperado de tanta marcha.
    Un beso a los dos.

  2. Isa Says:

    Vaya con el nuevo comentarista fiestero, qué destreza.
    Espero que esté mejor para disfrutar de lo que os queda de fiestas, que menudas fietas organizáis por ahí. En mi barrio ni la mitad ni la mitad de la mitad.

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