El Crónica


“A eso de las 17 h. en el mejor momento de mi siesta unas manos empezarón a toquetearme. Me puse como una moto y me enfade mucho. Sólo una persona era capaz de hacerme esto: mi madre.
Me visitió rapidamente y mientras la esperaba ella sólo hacía que correr arriba y abajo de la casa y meterse cosas en el bolso. Por fin, más de media hora más tarde salimos por la puerta.
Javi, un amigo mio que pasa más rato jugando con mi madre que conmigo :(, se despidió de nosotros en el portal.
Desde ahí mi madre me arrastró hasta el coche, puso el aire acondicionado, puso música (aunque no la que a mi me gusta, yo prefiero la máquina y siempre que voy en el coche de Javi me la pone :P) y arrancó el coche.
Juraría que para variar mi madre debía de llegar tarde porque iba por la autopista como una loca… Ibamos para algun sitio desconocido, eso esta más que claro porque el camino a Barcelona me lo sé de memoria y no ibamos por ese camino.
Después de un ratito le sonó el móvil, habló rápido y nerviosa y colgó… Después retenciones y ella llamó. Dimos dos vueltas a una rotonda mientras tenía el telefóno en la mano… por Dios!!! A veces es que me pone negro esta mujer!!!! Tuvo mucha suerte que no la viera ningún policia.
La cuestión es que después de volver por donde habiamos venido, la tia casi se mete contra dirección y para postre nos metimos en un parquin privado de unos apartamentos y casi casi nos quedamos dentro encerrados.
Al salir recogimos a dos personas que estaban haciendo auto-stop. Eso a mi no me gusto mucho, me puse bastante serio aunque en presencia de esos desconocidos preferí no decirle nada (ya se lo diría en casa).
Resultó que no eran “autoestopistas” sino, por lo visto, la gente a la que ibamos a ver. Mi madre había llegado con 30 minutos de retraso :shock:!!! Después de 5 minutos más en coche mi madre se subió por la acera y nos metimos en un parquin muy muy estrecho.
Cuando salimos del coche el señor que estaba con nosotros me cogió de la mano y me ayudó a subir todas las escaleras que había hasta poder ver de nuevo la luz del sol. Nos dirigimos todos a una terracita y los “mayores” se tomaron una cocacola cada uno (todos lo mismo… cuanta variedad!!!!). Yo aproveché para merendar, ya que con las prisas de mi madre ni comer pude.
Hablaron, hablaron, bla, bla, bla… por suerte me dieron algo para poder pintar y yo con mi ingenio decidí pintar la libreta por la parte de fuera. No sé porque mi madre estaba pesada para que pintará en las hojas, pero a ver… ¿es que los mayores no se dan cuenta que si pintas por dentro no se verá el dibujo? Lo mejor es que al coger la libreta veas lo que has pintado ¿no?
Ellos venga a hablar y a enseñarsé no sé que cosas y yo intentando que mi madre se levantará porque ya empezaba a estar cansado. Por suerte la mujer que venia con nosotros se levantó. Dijo que se tenía que marchar y nos hicimos una foto en grupo. Cuando se marchó se me llevo la libreta :(. Creo que por eso mi madre también dijo de que nos marcharamos. Yo pensaba: por fin!!!
Sí, sí… Mi madre se despidió. Consiguió una invitación para ir algun año a las fallas de Valencia y me cogió de la mano para andar… andar dirección contraria al coche!!!
Al principio estuvo bien. Mi madre y yo estabamos rodeados de gente más rubia que yo, pero rojos como tomates. Además eran un montón de gente. La cuestión es que llegamos cerca del mar y mi madre preguntó a una señora que le dió un papelito y nos subimos a una especie de trenecito. El trayecto fue aburridisimo… Yo quería que mi madre me diera la cámara para hacer fotos, pero ella no me la dejaba así que al final guardó la cámara y me tuvo en brazos aunque yo no quiesiera… varias veces me planté en el suelo porque no queria que me cogiera.
Ah! por cierto, detrás nuestro iban un par de “churris” portuguesas, muy monas. Un poco mayores para mi, eso sí, pero muy simpáticas.
Cuando bajamos del trenecito ya volvimos dirección hacia el coche… mi madre estaba un poco enfadada por mi comprotamiento durante el trayecto, pero que quiere??? Encima que yo no tengo ni voz ni voto!!!!
Miramos más tiendas y yo a ratos pasaba de caminar, así que le pedia que me cogiera en brazos. Ya era de noche cuando llegamos al coche. Mi madre me metió en mi sillita y me plató las galletas delante para que no me quejara (es que sólo comí el yogurt y ya empezaba a ser la hora de cenar).
Cuando llegamos a casa comí muy poquito porque me estaba quedando dormido… ni tele ni nada. Me fuí directamente a dormir.”

Kedada en Lloret por Martí A. para Miskah.com

6 Responses to “El Crónica”

  1. Isa Says:

    Me encanta este reportero, tiene un estilo… ;)
    Gracias. :*

  2. Mandarina Says:

    Martí,
    estuviste muy callado, pero ahora veo que nos estabas observando para este estupendo artículo.
    Espero que nos veamos otro dia.
    Un petonet.

  3. betty Says:

    :)

  4. Maxiavida Says:

    Tienes razón, Martí… Estos adultos son un peñazo! Yo aún no he nacido y ya me están metiendo prisas para todo! :P

    Fdo. Xiana viendo el mundo desde una barriga

  5. Manel Says:

    ¡Ya estas montandole un blog al Martí!

  6. iManel Says:

    Inolvidables

    Del álbum Flickr de Manel.
    No olvidare, descubrir aquellas calas, bordeando aquellos senderos que ondulaban y ascendían hacia los balcones naturales que permitían al aire golpear suavemente mi rostro y guardar en la retina los paisajes.
    Ni olvid…

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