La primera vez que me he despertado esta mañana (me he despertado dos veces hoy :)), estaba en medio de Ãfrica… claro que lo que me rodeaba se parecÃa mucho más a la costa brava ¿¿???
SabÃa que estaba viajando por el Ãfrica y en el momento antes de despertarme estaba en Gana. Estaba en una especie de carretera principal sin asfaltar muy parecido a lo que serÃa cualquier paseo marÃtimo de cualquier población de la Costa Brava sin asfaltar.
HabÃa habido unas lluvias y dos chicas argentinas se habÃan quedado sin poder salir de la población porque la única salida posible estaba totalmente inundada… esto lo soñé porque ayer en el programa de Vidas Contadas (en Cuatro) habÃa tres chicas que habÃan perdido el autobus para volver a Madrid y tuvieron que esperar al último autobus de la noche para conseguir plaza.
La cuestión es que en Gana todo estaba lleno de coches y no entendÃa como nadie las habÃa ayudado, incluso mirando alrededor llegué a ver un taxi de Barcelona.
La segunda vez que me he despertado, lo que estaba soñando era aún más surrealista. Estaba en mi habitación, que no era mi habitación. Estaba en la cama con Javi, que no era Javi. estabamos hablando y de repente entra mi enfermera… mi enfermera que en realidad es la enfermera con la que trabaja la pediatra de MartÃ.
Tal como entra me empieza a preguntar que tal llevo el régimen, me pregunta si me he tomado la pildora anticonceptiva (ya os he dicho que era un poco surrealista) y, de forma rutinaria, enciende una especie de “programa” que a base de imanes (no se como explicarlo mejor :() empieza a recordarme que debo y que no debo comer.
La enfermera empieza a prepararme la báscula para que me pese y yo, mientras me levanto, empiezo a decirle que no me he adelgazado, pero que tampoco me he engordado… mientras empieza con el recital (que ya me sé de memoria, pero no por ella) de lo que debo y no debo hacer, el supuesto Javi se levanta de la cama. Llevaba puestos unos boxers apretaditos negros y parecia no importarle que la enfermera también lo viera…
Resulta que el supuesto Javi ya no era taxista sino marinero, tenÃa un pedazo cuerpo que la enfermera y yo nos lo quedamos contemplando mientras se enfundaba unos tejanos apretadisimos que le quedan monÃsimos… justo al agacharse pude fijarme en la marca blanca de los calzoncillos donde parece que nunca le haya dado el sol. Me fijo que no tiene ni un solo tatuaje en el cuerpo a pesar de ser marinero cosa que agradezco porque esos tatuajes mal hechos con los años suelen emborronarse… de repente la imagen se desvanece y Martà me pide que le dé su “portátil” que justo esta encima del armario. Ahà me despierto.
Demasiada abstinencia????