Ayer querÃa escribir un post sobre el poder de los olores, pero lo escribiré hoy.
Y es que yo no suelo tomar mucho el sol. Me gusta tener la piel blanca aunque reconozco que un tono un poco más oscuro siempre armoniza todo el conjunto. No entiendo tampoco esas mujeres que quieren estar “negras” porque cuanto más oscuro es el moreno más rápido envejece la piel, pero bueno, esa no es la cuestión.
La cuestión es que ayer estuve tomando el sol en la terraza mientras el niño se bañanaba en esa seudopiscina que le he montado (y que creo que se va a quedar asà todo el verano). Como siempre desde que tomo el sol, que digamos que es desde que vivo en este piso, me puse un monton de protección solar para la cara y para el cuerpo y se me olvidó totalmente el filtro solar para el pelo. Claro que cuando digo tomar el sol son 15 minutos banda y banda porque no aguanto mucho más bajo el sol. Después mientras Martà aún se bañaba y jugaba yo me dà una ducha y me puse mi AfterSun de rigor.
Y el olor a AfterSun (que es donde querÃa llegar) es lo que me evoca unos recuerdos que a pesar de todo cada vez son igual o más intensos. Es que me teletransporta en segundos a una noche cualquiera de agosto y a Lloret de Mar. Y pensandolo friamente no lo acabo de entender. Quiero decir, que estoy totalmente convencida que mi madre me ponÃa más AfterSun durante julio y agosto cuando volviamos de hacer caravana en Castelldefels que en cualquier otro momento. Además en Lloret no he estado tantas noches de agosto y menos con AfterSun en la piel.
Pero bueno, supongo que en si me recuerda a un ritual. El ritual de pasar la mañana en la playa, a los sandwich de foie-gras con arena, a la vuelta a casa sintiendo todo el cuerpo lleno de arena y dar gracias que te llevan en coche, a la piel tirante, a chupar tu propia piel salada, a llegar a casa y tomarte una ducha fresquita mientras tu madre acaba de preparar unos macarrones gratinados al horno (como echo de menos comerme esos macarrones!!! siempre pienso en hacerlos yo, pero me da pereza y sé que no me van a quedar igual) y después, antes de vestirse, ponerse un poco de crema AfterSun pensando en que puñetera postura vas a dormir por la noche para no ver las estrellas por culpa de las quemaduras del sol.
Aparte del AfterSun hay otro olor que me trae recuerdos, uno que tampoco entenderé muy bien. Es el olor a la colonia Agua Brava de Puig. Y es que ese olor me recuerda a unas vacaciones en Blanes que hicimos cuando yo debÃa tener entre 4 y 5 años. Fuimos de vacaciones mi madre y yo junto a un matrimonio, ella trabajaba con mi madre, pues se ve que esa era la colonia que solia llevar él y ese olor siempre me recuerda a ese señor y a esas vacaciones y aunque tengo algunas fotos también tengo en mi mente la habitación del hotel, pero la imagen es algo borrosa.
Y hablando de colonias, ahora recuerdo el de la agua de colonia (que supongo que sera lo mismo que colonia) Agua Viva (de no sé quién) que me trae unos recuerdos de “juventud”… quiero decir cuando mi única preocupación en la vida era qué me iba a poner esa noche para “pillar rollito”. La última vez que olà ese aroma fue en un centro comercial (creo que no estaba ni embarazada), los recuerdos vinieron a mi mente como si me arrollara un tren y tuve tentaciones de comprarla, pero como para entonces las discotecas ya me agobiaban y casi no salÃa pues tampoco le iba a sacar mucho provecho asà que volvà a dejar el envase en su sitio.
Y es que los olores, ya lo dicen, es lo que tienen.