Y redundando en el tema… (1'09 min)
Hoy ya es el tercer dÃa con gafas… increiblemente parece que ha sido el dÃa que más rato las ha llevado, incluso después de comer y en medio de una rabieta donde las gafas han acabado en el suelo, él mismo me ha pedido que se las volviera a poner.
Mi estrategia actual es simple: “o te pones las gafas o apago la tele”. Funciona. El problema es cuando no mira le tele. Aprovecho siempre que lleva un rato las gafas puestas para cambiarnos de actividad: dibujar o recortar o mirar cuentos (porque leerlo es imposible, sólo le interesan las imagenes).
He de decir que si algun dÃa tenéis que ponerle gafas a vuestros hijos (que espero que no) no os preocupéis si las rompen… es imposible. Las de Martà han ido varias veces al suelo y nunca se han caido por voluntad propia… quiero decir que han “volado” hasta la otra punta de la habitación. Eso sin contar que ayer mientras me estaba duchando vino Martà con las gafas en la mano y con una de las patillas totalmente torcida. Crei que me morÃa. La pude arreglar con más fuerza que maña, pero creo que ha quedado bien (eso espero). Y por la calle, ya es seguro, ni se las toca, ni siquiera en el parque parece que le molesten… ahora, me paso todo el dÃa subiendole la montura porque el tio en vez de mirar a través de los cristales mira por encima de ellos. Me pregunto si realmente era la mejor óptica donde hacen gafas para niños, creo que me hubiera salido más a cuenta ir donde las compré yo.