Lluvia (0'10 min)
… me encanta cuando llueve en agosto… A veces incluso me paseo por la terraza sintiendo la lluvia.
Esto mismo, salir a la calle cuando llovÃa, lo habÃa hecho con una ex-compañera de instituto… por ahi en el siglo pasado.
… me encanta cuando llueve en agosto… A veces incluso me paseo por la terraza sintiendo la lluvia.
Esto mismo, salir a la calle cuando llovÃa, lo habÃa hecho con una ex-compañera de instituto… por ahi en el siglo pasado.
Hoy ya es el tercer dÃa con gafas… increiblemente parece que ha sido el dÃa que más rato las ha llevado, incluso después de comer y en medio de una rabieta donde las gafas han acabado en el suelo, él mismo me ha pedido que se las volviera a poner.
Mi estrategia actual es simple: “o te pones las gafas o apago la tele”. Funciona. El problema es cuando no mira le tele. Aprovecho siempre que lleva un rato las gafas puestas para cambiarnos de actividad: dibujar o recortar o mirar cuentos (porque leerlo es imposible, sólo le interesan las imagenes).
He de decir que si algun dÃa tenéis que ponerle gafas a vuestros hijos (que espero que no) no os preocupéis si las rompen… es imposible. Las de Martà han ido varias veces al suelo y nunca se han caido por voluntad propia… quiero decir que han “volado” hasta la otra punta de la habitación. Eso sin contar que ayer mientras me estaba duchando vino Martà con las gafas en la mano y con una de las patillas totalmente torcida. Crei que me morÃa. La pude arreglar con más fuerza que maña, pero creo que ha quedado bien (eso espero). Y por la calle, ya es seguro, ni se las toca, ni siquiera en el parque parece que le molesten… ahora, me paso todo el dÃa subiendole la montura porque el tio en vez de mirar a través de los cristales mira por encima de ellos. Me pregunto si realmente era la mejor óptica donde hacen gafas para niños, creo que me hubiera salido más a cuenta ir donde las compré yo.
Ayer fui demasiado optimista al pensar que Martà no me darÃa “guerra” con las gafas… ayer por la tarde, cuando se empezó a aburrir, descubrió que quitarse las gafas hace que tu madre te persiga por toda la casa e intente ponertelas a la fuerza. y claro, eso sà que es divertido!
Esta mañana tampoco se las querÃa poner. He intentado todos los trucos desde decirle que las necesita, que él ve mejor con ellas y hasta poniendome yo las mÃas. Ayer lo de ponerme las mÃas funcionó un par de veces, pero claro, uno de los problemas es que yo sólo las uso para el pc y para estudiar y andar por la casa o ver la tele con ellas me esta resultando incomodo (cualquiera dirÃa que las llevé permanentemente durante 12 años!!!). Hoy ya no ha funcionado lo de ponermelas y ahora mismo Martà no lleva sus gafas puestas. Le doy un tiempo, cuando salgamos al parque le daré un últimatum (no se me ocurre ya nada más que hacer): le diré que si no se las pone no vamos al tobogan.
Pues ya tenemos gafas nuevas:

¿Qué tal?

¿Aquà mejor?

Esta es mucho mejor.
Esta mañana me han llamado para decirme que ya tenÃan las gafas y hemos ido a buscarlas hoy mismo. TenÃa un poquito de miedo, no sabia como reaccionaria Martà con esto en la cara. En la óptica se lo ha tomado muy bien, estaba contentisimo antes y después de que se las pusieran. Una vez ya se las han puesto bien a su medida la mujer que nos atendÃa se ha ido a buscar el estuche y la gamuza y mientras Martà iba mirandose la ropa, las manos y los brazos como si no se los hubiera visto nunca. Le he dicho a la de la óptica que mejor no se las dejara puestas porque ibamos en coche y conduciendo no puedo controlar que no rompa las gafas. Me ha contestado que no me preocupara que como iba a ver mejor no se las quitarÃa… y de momento ha tenido razón. Hemos andado hasta el coche y parecÃa que Martà no hubiera pisado la calle en su vida, lo iba señalando todo, pero creo que se ha debido todo a la novedad. Ahora lo ve todo más grande, pero sigue reconociendo muy bien todos los objetos. Pensaba que la diferencia serÃa tan enorme que tendrÃa que volver a aprender un poco como son todos los objetos, los dibujos, etc.( sÃ, quizás sea un poco exagerada, vale), pero sigue reconociendo todo igual que antes.
Bueno, ahora lo que me ha empezado a preocupar es que se acerca mucho a lo que le enseño, como si no lo viera del todo bien. Antes no se acercaba tanto, es como si las gafas le hubieran vuelto miope… quizás se tiene que acostumbrar. He querido hacer una prueba, como dicen que lo tiene que ver todo más grande me he “puesto” (sin ponermelas, porque a mi no me caben) las gafas (mejor, he mirado a traves de ellas) y no he visto nada en grande, simplemente lo he visto todo al mismo tamaño y totalmente borroso. Ahora tengo dudas de que no le hayan puesto los critales al revés (porque los ojos si se le ven más grandes). Dejaré mis paranoias un poco de lado, por lo menos un par de dÃas.
Hoy milagrosamente e incomprensiblemente me he levantado antes que el niño (que sigue durmiendo) y me he encontrado con una de esas mañanas que tanto me gustan y me apetecen y no se suelen encontrar en pleno mes de agosto.
El cielo esta totalmente nublado, hace fresquito y una brisa más que agradable. En la mesa que tengo en la terraza aún se nota el rocÃo de esta mañana (o es el rocÃo o es que ha llovido y si es asi ni me he enterado)… Cómo echaba de menos una mañana asi de fresquita!!!
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