Sí, sí, con letras mayúsculas porque duró una hora… y se suponía que había ido al banco :s
La verdad es que fatal, pero vamos, enseguida me dí cuenta que en esa empresa el buen rollo brillaba por su ausencia. Os cuento:
Llego a la quinta planta del edificio, puntual como un reloj, y veo dos puertas: una abierta y otra cerrada. En la que está abierta hay dos tías (mayorcitas) tomándose un café de máquina y dentro no se veían más que puertas: ni recepción, ni mesas… Así que toda decidida me meto para dentro para ver donde coño está la recepcionista. Una de las que estaba tomando el café me para de muy mala manera diciéndome que pare que no entre y que donde voy y me hace esperar fuera mientras llama a una chica.
Ésta me llevó a la planta de abajo donde me encerró en un cuarto con una mesa de juntas. Y ahí esperé, esperé y esperé… y ¿quién apareció por la puerta? La tía borde de antes. Sí, sí… ya me lo imaginaba porque cuando me paró anteriormente le dije que venía por una entrevista de trabajo y me soltó un “Ya lo sé”.
Pues nada, lo peor es que cuando se sienta lleva con ella un fajo de papeles y muy simpática (se ve que necesitaba el café) me comenta como es el proceso de selección: hacen tres entrevistas, en cada uno una encuesta, etc.
Primera pregunta de la entrevista: ¿cuál es tu estado personal actual? Flipé en colores ¿Esto lo pueden preguntar? Me descuadró tanto que tuve que preguntarle en que sentido y me dio como ejemplos que si casada, soltera, hijos… Y le respondí: “madre soltera de un niño de cuatro años”.
Y así siguió la entrevista, haciéndome preguntas un tanto surrealistas, sinceramente. ¿Qué creo que tengo que hacer en el trabajo? No sé explícamelo tú. ¿Qué creo que tiene que tener un buen comercial?¿Qué creo que venden? En esta también flipé. Incluso me hizo que le explicará como si fuéramos amigas mi reacción ante la oferta de trabajo en Infojobs… cómo explicaría que había visto la oferta y que había enviado mi CV. Me metí tanto en el papel que se me escapó un “jolines!”. La tía se partía cuando le pedí perdón.
La cuestión: la entrevista bien, el trabajo peor de lo que pensaba. Sueldo base de 900 euros y, según ella, con comisiones te puedes ir a los 1.300-1.500 fácilmente al mes (eso si lo tienes por la mano, claro). El caso, y es que allí la pillé y me encantó sentir que le había hecho una pregunta inesperada, bueno, el caso es que claro, le intenté sonsacar si había un mínimo o si las comisiones aumentaban a medida de la cantidad de anuncios o si comisionaba por banner, anuncio, web… En realidad quería saber si tenías que hacer un mínimo de venta al mes y que a partir de ahí las comisiones iban en escala de ventas (¿no sé si me entendéis?). Ella no me entendió, pensó que le preguntaba la cantidad de comisión por producto y me salió con algo que no me esperaba. Resulta que quieren sacar un nuevo producto que es como un “lote”. El lote es banner, inserción en el portal y web y que claro aún no se habían estudiado el tema de comisiones. Y enseguida pensé, venga ya, una web no se vende así como así. Ya estábamos de acuerdo en la crisis del sector inmobiliario y que las agencias están reticentes a gastar, como para hacerles comprar una web: las grandes tienen su propia web y hay muchas pequeñas que con lo que tienen se apañan… las que quedan, dudo mucho que se quieran gastar una pasta en una web.
Pues nada, volví a mi trabajo, pensando una excusa por haber estado una hora en el banco, nadie me dijo nada… y que queréis… el buen rollo y el buen ambiente laboral no se paga con dinero. Igualmente decidí hacer mis vacaciones y en septiembre intentar buscar algo mejor. Comercial, ese es mi nuevo objetivo, quiero aprender en ese campo.
Y si me llaman para una segunda entrevista, que no lo sé, ya les diré que no, así ya no perdemos más el tiempo ni ellos ni yo.